Cómo afrontar un despido disciplinario

El mundo laboral puede ofrecer muchas alegrías a los trabajadores, pero en ocasiones también hay decepciones y tristezas. Una fuente de problemas suelen los despidos, ya que no solo acaban con la relación laboral sino también la personal. El vínculo que se crea en una empresa puede ser muy importante y, a veces, eso se utiliza a la hora de terminar una relación contractual de manera abrupta. Afrontar un despido disciplinario en barcelona puede ser un proceso complicado y lo mejor es contar con un buen respaldo jurídico.

Casos de despido disciplinario

A veces nos encontramos casos mediáticos de este tipo de despidos de los que la prensa se hace eco, pero hay que aclarar algunos puntos importantes. Hace dos años, Televisión Española anunció el despido disciplinario sin indemnización ni sin la apertura de un expediente sancionador -al parecer, preceptivo a Televisión Española- de la presentadora Cristina Puig.

La misma periodista explica a todo el mundo que la quiera escuchar, que, sin ton ni son, fue llamada al despacho de Recursos Humanos y allí, un señor le comunicó, a pesar de no conocerla de nada, que estaba despedida sin darle ninguna explicación, y le entregó la carta de despido disciplinario (y por lo tanto sin derecho a indemnización) ante la sorpresa e incredulidad de la periodista.

Hombre, de cuestiones relacionadas con conflictos laborales entiendo un poco, y puedo afirmar que el método usado por TVE (si es el que describe la periodista -que me lo creo-), es no sólo incorrecto, sino que condenado a Magistratura a la readmisión, o al pago de una indemnización máxima, en caso de que la trabajadora decida recorrer el despido.

Pero está claro, este es un despido político (como tantos otros ha hecho TVE). La cadena es consciente (tontos no son) que ante Magistratura:

  • No podrán acreditar las alegaciones que le han manifestado a la trabajadora.

  • No han seguido lo que establece el Estatuto del Trabajador en materia de avisos escritos ante faltas “graves” que supuestamente se tendrían que haber repetido 3 veces, antes de poder proceder al despido disciplinario.

Conclusión: a TVE le importa un pito acabar pagando un despido improcedente con indeminización máxima de 33 días por año trabajado (si la trabajadora cobraba lo que se ha publicado, 2.000 Euros al mes, esto sería el chocolate del loro). Es un despido político y por lo tanto se demuestra lo que todos sabemos de TVE (un Ente tan politizado como fue el difunto Canal 9):

  1. Evidente falta de pluralidad (es la política del pensamiento único tan clásica en TVE desde que gobierna el PP -esto con el PSOE pasaba mucho menos-), lo cual, en un medio que pagamos entre todos, es extremadamente grave.

  2. Mala praxis legal (que esto en un medio público resulta escandaloso).

  3. Carencia de respeto hacia el ciudadano informado, que sabe que este despido (y tantos otros) es una absoluta arbitrariedad.

Otro caso curioso

P. S. entró a trabajar el marzo del 2014 en la empresa King Shared Services, creadora del conocido juego Candy Crush, ilusionado por un cambio de rumbo en su vida laboral. Pasó seis entrevistas y dejó un trabajo en el sector de las finanzas. Empezó a desarrollar una tarea de más responsabilidad en tareas de administración y en una sociedad más importante. Incluso, llegó a alabar las modernas condiciones de trabajo que le ofrecía la compañía con la presencia, si hacía falta, de un mediador en recursos humanos para resolver conflictos internos. Pero, un buen día, todo se truncó.

Al cabo de pocos días de empezar a trabajar a las oficinas en Barcelona de King su jefe directo empezó a hacer comentarios que consideraba incómodos y por el cuales se sentía ridiculizado. Primero fue en la sala de juegos mientras descansaban. Jugando al futbolín su superior le decía «marica» o le lanzaba expresiones parecidas cuando pretendía que picara más fuerte la bola. La situación se fue agravando con el paso del tiempo. A cualquier objeción del trabajador, su jefe le decía «no seas marica». Cuando iba a Londres a ver los directivos de la empresa, le soltaba: «No te asustes con tu jefe en Londres que tiene un poco de pluma».

El abogado considera que el despido es «nulo» porque se trata de una «venganza de la empresa a raíz de la queja expresada» por su representado «ante las vejaciones sufridas por su superior» y que tuvo lugar después de una baja médica, precisamente, consecuencia de este trato. Por eso, considera que P. S. tiene que percibir unos 22.500 euros de indemnización por parte de la empresa por los «daños morales», más uno de los dos bonus semestrales que tienen los asalariados, un plan de stock options al cual tenía derecho y un total de 164 horas extras realizadas entre marzo y septiembre del 2014.

control