Emprender nunca ha sido una tarea sencilla. Convertir una idea en un proyecto empresarial obliga a tomar decisiones económicas, comerciales y organizativas cuando todavía existen muchas incógnitas sobre el futuro del negocio. Para quien comienza desde cero, además, cualquier gasto fijo puede convertirse en una carga importante. Alquileres, suministros, mobiliario, conexión a internet o mantenimiento de una oficina suponen desembolsos que empiezan a acumularse incluso antes de que lleguen los primeros clientes. En este escenario, los espacios de coworking se han convertido en una alternativa que encaja especialmente bien con